Desobediencia Electrónica

Provocar a los jóvenes, para que vean a las computadoras como algo más que cajas mágicas de donde sólo salen los videos de YouTube, fue el propósito de una serie de talleres en Secundarias Públicas y de Centros de Asistencia e Integración Social (CAIS Coruña). 


Abrir aparatos, fragmentarlos y “desobedecer” a la idea de que son un objeto cerrado, intocable y listo para ser desechado en cuanto llegue el próximo modelo, fue lo que hicieron estos estudiantes, quienes, quizá sin plena conciencia, hicieron un gesto micropolítico de resistencia al consumo de electrónicos, que nos lleva a tener 50 millones de toneladas al año de chatarra electrónica. 


Como resultado de los talleres, los objetos e instalaciones fabricados por los estudiantes, usando chatarra electrónica, serán parte de una exposición itinerante.  


Acompañando la muestra hay un ciclo de proyecciones de documental que hablan sobre el grave problema del consumo de electrónicos, la minería urbana y la enorme cantidad de chatarra que migra de los países desarrollados para tirarse ilegalmente en el tercer mundo. 


La idea de Desobediencia electrónica está basada en el concepto del artista Ernesto Oroza, Desobediencia tecnológica. Oroza revisa la historia de los objetos en Cuba, durante el bloqueo, en dónde, por necesidad, la población re-usa y hace una disección de los aparatos para reinventarlos y crear objetos usando otros objetos, como las antenas creadas con las charolas de metal escolares.  


1. REVOLUCIÓN DE LA DESOBEDIENCIA. Ernesto Oroza en entrevista con Manuel Cullen. Hecho en Buenos Aires, Año 14 No. 161 Diciembre 2013 Pag 9